Silvina Scheffler habló desde la clínica: “La estoy pasando muy mal”

Desde una habitación de la Bazterrica, la ex Gran Hermano envió un audio íntimo que expuso el dolor físico y la incertidumbre que atraviesa.

Silvina Scheffler habló desde la clínica: “La estoy pasando muy mal”

Silvina Scheffler estaba sola. La voz le salía entrecortada, cansada, sin impostaciones. Desde una habitación de la Clínica Bazterrica, decidió mandar un audio que nunca pensó que se iba a escuchar en televisión. “La estoy pasando muy mal”, dijo, casi como un suspiro. No hubo relato armado ni frases para el impacto: hubo dolor.

El mensaje llegó a manos de Nadia Epstein, su amiga, y terminó exponiendo uno de los momentos más difíciles de la ex participante de Gran Hermano. En el audio, Silvina cuenta que intenta descansar, pero el cuerpo no la acompaña. Habla de fiebre, de dolor constante, de una internación que se extiende más de lo esperado. “Hoy exploté porque estoy muy dolorida. La verdad que es terrible”, se la escucha decir, sin vueltas.

El testimonio se conoció en A la tarde y generó un impacto inmediato. Epstein aclaró un detalle que cambió el clima: el mensaje era de antes de ayer, cuando Silvina creía que estaba cerca del alta. Sin embargo, la fiebre volvió y tuvieron que pasarla otra vez a una habitación intermedia. Esa marcha atrás fue un golpe anímico fuerte.

Un diagnóstico que llegó tarde

La internación de Scheffler comenzó el 22 de diciembre, con un cuadro confuso. Durante días, los médicos evaluaron distintas posibilidades hasta confirmar el diagnóstico: leptospirosis. Según contó Nito Artaza, su ex pareja, al principio se pensó que podía tratarse de dengue. Mientras tanto, Silvina pasó por sala común y terapia intensiva, con fiebre alta y dolores en todo el cuerpo.

La familia no se despegó. Su madre viajó desde Entre Ríos para verla y su hermana estuvo a su lado en los momentos más críticos. “Yo me llevé un susto”, reconoció Artaza, aunque aclaró que ahora la evolución es favorable y que los valores comenzaron a normalizarse.

En medio de todo, quedó flotando una frase del audio, repetida casi como un mantra: “Voy a salir de esta”. No como promesa grandilocuente, sino como necesidad. Una manera de sostenerse cuando el cuerpo duele y el tiempo dentro de una clínica se vuelve interminable.

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