Un grito inesperado rompió el silencio de la pareja cuando intentaba embarcar rumbo a Turquía y dejó gestos que hablaron por sí solos.

El momento fue breve, pero alcanzó para incomodar. Mientras subían por la escalera mecánica hacia la zona de embarque del aeropuerto de Ezeiza, Mauro Icardi y la China Suárez intentaban pasar desapercibidos, sin detenerse ni mirar a nadie. De pronto, desde abajo, una mujer alzó la voz y lanzó una frase que se escuchó clara: “Aguante Wanda, China”.
No hubo respuesta. Tampoco un gesto de confrontación. Pero sí hubo miradas tensas, un silencio espeso y esa incomodidad difícil de disimular cuando algo golpea donde duele. La pareja siguió su camino, sin frenar el paso, como si el comentario no existiera. Igual, las caras dijeron otra cosa.
El episodio quedó registrado en video y se viralizó rápidamente en redes sociales. Las imágenes comenzaron a circular en X tras ser compartidas por la periodista Naiara Vecchio y generaron una catarata de reacciones. Lejos de solidarizarse, muchos usuarios redoblaron la apuesta con mensajes aún más duros hacia la pareja.
La escena ocurrió justo antes de que Icardi y la China emprendieran viaje rumbo a Turquía, donde planean recibir el Año Nuevo y comenzar una nueva etapa lejos de la Argentina. Durante los días previos, ambos mantuvieron un perfil bajo y evitaron cualquier contacto con la prensa, algo que venían sosteniendo desde su llegada al país.
En redes, el nombre de Wanda Nara volvió a aparecer con fuerza. El grito en Ezeiza reactivó una tensión que nunca terminó de apagarse y que sigue generando reacciones encontradas cada vez que la historia suma un nuevo capítulo.
El video no mostró gritos, empujones ni discusiones, pero sí expuso algo más sutil: la incomodidad de un momento que nadie esperaba y que volvió a dejar en evidencia que, aun en silencio, todo alrededor de ellos sigue siendo observado y juzgado.








