A horas del primer aniversario de su muerte, la viuda del periodista compartió un texto cargado de ausencia, mientras sigue abierta la disputa por la herencia.

A un año exacto de la muerte de Jorge Lanata, el silencio volvió a pesar. En la noche previa al aniversario, Elba Marcovecchio eligió una foto de su casamiento y escribió. No fue un post más: fue una carta desde el duelo, directa, sin filtros, atravesada por una ausencia que sigue presente en lo cotidiano.
“Un día nuestro mundo se detuvo”, arrancó. Y siguió con imágenes que duelen por lo simples: planes sin destinatario, abrazos que ya no están, noches que se estiran. La escena se armó sola: una viuda escribiendo cuando el calendario aprieta, horas antes de que se cumpla el primer año desde aquel 30 de diciembre en el que Lanata murió tras meses internado en el Hospital Italiano.
En el texto, Marcovecchio habló de cómo intentó esquivar el dolor con trabajo y movimiento constante. “Quise evadir el dolor del silencio con bullicio e hiperactividad”, confesó. Pero igual, dijo, las noches se volvían eternas hasta que lograba reencontrarlo en sueños. Cerró con una frase breve, casi un susurro: “Love not fear. Te amo infinito”.

Una herencia que sigue abierta
El mensaje íntimo llegó en medio de un contexto complejo. La herencia de Lanata continúa en disputa y mantiene enfrentadas a Marcovecchio con Bárbara y Lola, las hijas del periodista. Entre bienes, propiedades y obras de arte, el conflicto sumó un capítulo sensible: un reclamo económico de Radio Mitre por un préstamo que Lanata había tomado en vida.
Se habló de una suma cercana a los 400 mil dólares y de versiones cruzadas sobre su destino. Mientras las hijas sostienen que parte de ese dinero se usó para la compra de un inmueble, la viuda afirma que la operación se realizó con fondos propios. El tema sigue en discusión.
Entre papeles, números y declaraciones, la carta quedó flotando como otra cosa. No intentó cerrar nada ni dar respuestas. Solo dejó ver el dolor intacto de una mujer que, a un año, sigue aprendiendo a convivir con la ausencia.








