La actriz fue asistida en un sanatorio luego de un momento de extrema tensión. Su entorno y el silencio posterior marcaron la escena.

Romina Gaetani llegó alterada, con el cuerpo en alerta y la voz temblorosa. No fue una internación más ni una consulta de rutina. La actriz debió ser atendida de urgencia en un centro de salud de Pilar luego de denunciar un episodio de violencia con su pareja, una situación que activó un operativo policial y médico en un barrio privado de la zona.
Según la información que trascendió en las últimas horas, todo comenzó cuando el personal de seguridad del lugar notó que Gaetani estaba en un estado de nerviosismo extremo. El relato que escucharon fue suficiente para encender las alarmas: hablaba de una agresión y pedía ayuda. La escena, lejos de ser confusa, fue clara para quienes intervinieron.
La policía fue convocada de inmediato y, ante el cuadro emocional que presentaba la actriz, se solicitó una ambulancia del SAME. Romina fue trasladada primero a la guardia y luego derivada a otro sector del Hospital Central de Pilar, donde quedó internada para su evaluación y contención.
El periodista Ángel de Brito fue quien aportó los primeros datos públicos sobre el caso. Sin entrar en detalles clínicos, explicó que el motivo de la internación estaría vinculado a un episodio de violencia de género y que la situación se originó a partir de una conducta agresiva por parte de su pareja, identificada con el apellido Cavanagh.
Un cuadro de tensión y angustia
Los oficiales que llegaron al lugar coincidieron en un punto: Romina Gaetani estaba visiblemente afectada. No solo por lo ocurrido minutos antes, sino por el impacto emocional que suelen dejar este tipo de situaciones. El estado de angustia, la urgencia y la necesidad de resguardo marcaron cada paso del procedimiento.
Por el momento, no trascendieron partes médicos ni declaraciones oficiales de la actriz. Tampoco hubo comunicados de su entorno cercano. Ese silencio, en este contexto, dice más de lo que parece.
Lo cierto es que Romina Gaetani atraviesa horas sensibles, acompañada por profesionales de la salud, mientras la situación sigue siendo evaluada. A veces, el foco no está en los detalles que faltan, sino en entender la gravedad del momento y respetar el tiempo de quien necesita recomponerse.








