Christian Petersen y una frase que incomodó a todos en la mesa

Mientras sigue internado, volvió a circular una confesión que el chef hizo en televisión y que hoy se escucha distinto. Un miedo dicho en voz alta, sin vueltas.

Christian Petersen y una frase que incomodó a todos en la mesa

La frase quedó flotando en el aire. No fue un chiste ni una exageración para la cámara. Fue una de esas confesiones que salen sin filtro y dejan un silencio incómodo alrededor. Christian Petersen, en plena charla televisiva, habló de su relación con Sofía Zelaschi y dejó al descubierto una inseguridad profunda: la sensación de que, en algún momento, ella lo iba a dejar.

Ocurrió en noviembre de 2024, durante una emisión de Almorzando con Juana Viale. El clima era distendido, hasta que el chef empezó a referirse a la diferencia de edad con su pareja, 26 años menor. Ahí, sin rodeos, marcó el punto que más le pesaba. Dijo que lo más difícil no era el amor ni la convivencia, sino la juventud de ella. Y enseguida llegó la frase que descolocó a todos: aseguró que su mayor dolor era saber que, tarde o temprano, ella lo iba a dejar.

La reacción en la mesa fue inmediata. Miradas cruzadas, incomodidad y un silencio que habló más que cualquier repregunta. Petersen fue más allá e incluso proyectó su futuro con crudeza, mencionando que probablemente él moriría antes y que, mientras tanto, debían acompañarse mutuamente. No hubo dramatismo impostado: sonó más a una reflexión sincera que a una provocación.

La diferencia de edad y las miradas externas

En otras entrevistas, el chef también se refirió a cómo impactan las opiniones ajenas sobre su relación. Aseguró que no le teme al qué dirán, aunque reconoció que desde afuera muchas veces intentaron separarlos. Según contó, la forma de atravesar eso fue cuidarse, hablar puertas adentro y no dejar que las voces externas definieran el vínculo.

Hoy, con Christian Petersen atravesando un momento delicado de salud y acompañado por Sofía Zelaschi en el hospital, aquellas palabras vuelven a circular con otro peso. No como una sentencia, sino como el reflejo de un miedo humano, dicho en voz alta cuando nadie imaginaba el contexto que vendría después.

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