Torta Chajá casera: receta paso a paso para que quede suave, cremosa y con merengue crocante

La torta Chajá es un clásico de la repostería uruguaya que combina bizcochuelo esponjoso, crema chantilly, duraznos en almíbar y merengue. Con ingredientes sencillos y un buen armado, podés preparar en casa este postre nacido en Paysandú y conseguir el equilibrio de texturas que lo hace tan especial.

Torta Chajá casera: receta paso a paso para que quede suave, cremosa y con merengue crocante Bajada: La torta Chajá es un clásico de la repostería uruguaya que combina bizcochuelo esponjoso, crema chantilly, duraznos en almíbar y merengue. Con ingredientes sencillos y un buen armado, podés preparar en casa este postre nacido en Paysandú y conseguir el equilibrio de texturas que lo hace tan especial. ¿Qué ingredientes lleva la torta Chajá? La torta Chajá se caracteriza por la combinación de bizcochuelo, crema, duraznos y merengue seco. El bizcochuelo aporta una base aireada, la crema suma suavidad, los duraznos dan jugosidad y el merengue introduce un contraste crocante. Esta versión casera rinde entre 8 y 10 porciones. Para conseguir un buen resultado, hay dos detalles fundamentales: humedecer el bizcochuelo sin empaparlo y evitar que el merengue se deshaga por completo al mezclarlo con la crema. Ingredientes Para el bizcochuelo - 4 huevos. - 120 g de azúcar. - 120 g de harina 0000. - 1 cucharadita de esencia de vainilla. Para el relleno y la cobertura - 500 ml de crema de leche para batir, bien fría. - 60 a 80 g de azúcar impalpable, según el dulzor deseado. - 1 lata grande de duraznos en almíbar. - 150 a 200 g de merengues secos. - Almíbar de los duraznos, cantidad necesaria. Utensilios - Un molde redondo de 22 a 24 cm de diámetro. - Batidora eléctrica. - Espátula. - Cuchillo largo para cortar el bizcochuelo. - Una fuente amplia para armar y servir la torta. ¿Cómo hacer torta Chajá paso a paso? 1. Prepará la mezcla del bizcochuelo Precalentá el horno a 170 °C. Batí los huevos con el azúcar durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una preparación clara, espesa y aireada. Agregá la esencia de vainilla. Incorporá la harina tamizada en varias tandas, con movimientos envolventes. Este paso ayuda a conservar el aire incorporado durante el batido y permite obtener un bizcochuelo esponjoso. 2. Horneá el bizcochuelo y dejalo enfriar Volcá la preparación en un molde enmantecado y enharinado. Horneá durante aproximadamente 30 a 35 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo salga limpio al pinchar el centro. Dejalo reposar unos minutos antes de desmoldarlo y esperá a que se enfríe por completo. Si lo cortás cuando todavía está tibio, puede romperse durante el armado. 3. Batí la crema chantilly Colocá la crema de leche bien fría en un recipiente y comenzá a batir. Cuando empiece a tomar consistencia, agregá el azúcar impalpable y continuá hasta formar picos firmes. No la batas de más: si se vuelve granulosa o empieza a separarse, habrá perdido parte de su textura cremosa. Reservala en la heladera mientras preparás el resto de los ingredientes. 4. Prepará los duraznos y el merengue Escurrí los duraznos y reservá el almíbar. Cortá la fruta en cubitos pequeños para que se distribuya de manera uniforme entre las capas. Desmenuzá los merengues secos en trozos irregulares, sin convertirlos en polvo. Los pedacitos más grandes aportan un contraste crocante que se distingue de la suavidad del bizcochuelo y la crema. 5. Cortá el bizcochuelo y rellená las capas Cortá el bizcochuelo frío horizontalmente en dos o tres discos, según su altura. Colocá la primera capa sobre una fuente y humedecela ligeramente con el almíbar reservado. Extendé una parte de la crema, distribuí los duraznos y agregá algunos trozos de merengue. Repetí el procedimiento con las capas restantes, sin presionar demasiado para conservar el volumen. 6. Cubrí y decorá la torta Usá el resto de la crema para cubrir la superficie y los laterales. Distribuí merengue desmenuzado por toda la torta y decorá la parte superior con algunos trozos o gajos de durazno. Trabajá con la crema fría y una espátula para lograr una cobertura pareja. La terminación puede quedar irregular: el aspecto del merengue es parte del encanto de este postre. 7. Llevá a la heladera antes de servir Refrigerá la torta durante unas 2 a 4 horas para que las capas se asienten y resulte más fácil cortarla. Mantenela tapada y refrigerada hasta el momento de servir. Si preferís que el merengue conserve una textura más crocante, reservá una parte para agregarla cerca del momento de llevar la torta a la mesa. La humedad de la crema y la fruta lo ablanda con el paso del tiempo. ¿Cuál es el secreto para que la torta Chajá quede liviana y no empalagosa? El primer cuidado está en la cantidad de almíbar. El bizcochuelo debe quedar húmedo, pero no empapado, porque la crema y los duraznos también aportan líquido. Si te excedés, las capas pueden perder firmeza y la torta resultar demasiado pesada. También conviene escurrir bien los duraznos y repartirlos de manera pareja. Si los trozos son demasiado grandes, cuesta cortar porciones prolijas; si triturás el merengue hasta convertirlo en polvo, se pierde parte del contraste de texturas. La temperatura de los ingredientes también influye. La crema debe estar bien fría para montarse correctamente y el bizcochuelo tiene que haberse enfriado antes de cortarlo. Estos cuidados ayudan a que el relleno mantenga su estructura y las capas no se desarmen. Como lleva crema y fruta, la torta debe conservarse en la heladera y permanecer fuera de ella solamente el tiempo necesario para servirla. En días calurosos, evitá dejarla durante períodos prolongados a temperatura ambiente. La torta Chajá nació en Paysandú, Uruguay, en 1927. Su creador fue Orlando Castellano, vinculado a la Confitería Las Familias. Con el tiempo, el postre se convirtió en uno de los clásicos de la repostería uruguaya y llegó también a las mesas argentinas. Aunque existen distintas versiones caseras, la combinación de bizcochuelo, crema, duraznos y merengue sigue siendo la que define su identidad. La clave para prepararla está en lograr que el bizcochuelo quede húmedo sin deshacerse y que el merengue aporte textura sin que la torta resulte demasiado dulce.

¿Qué ingredientes lleva la torta Chajá?

La torta Chajá se caracteriza por la combinación de bizcochuelo, crema, duraznos y merengue seco. El bizcochuelo aporta una base aireada, la crema suma suavidad, los duraznos dan jugosidad y el merengue introduce un contraste crocante.

Esta versión casera rinde entre 8 y 10 porciones. Para conseguir un buen resultado, hay dos detalles fundamentales: humedecer el bizcochuelo sin empaparlo y evitar que el merengue se deshaga por completo al mezclarlo con la crema.

Ingredientes

Para el bizcochuelo

  • 4 huevos.
  • 120 g de azúcar.
  • 120 g de harina 0000.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

Para el relleno y la cobertura

  • 500 ml de crema de leche para batir, bien fría.
  • 60 a 80 g de azúcar impalpable, según el dulzor deseado.
  • 1 lata grande de duraznos en almíbar.
  • 150 a 200 g de merengues secos.
  • Almíbar de los duraznos, cantidad necesaria.

Utensilios

  • Un molde redondo de 22 a 24 cm de diámetro.
  • Batidora eléctrica.
  • Espátula.
  • Cuchillo largo para cortar el bizcochuelo.
  • Una fuente amplia para armar y servir la torta.

¿Cómo hacer torta Chajá paso a paso?

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1. Prepará la mezcla del bizcochuelo

Precalentá el horno a 170 °C. Batí los huevos con el azúcar durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una preparación clara, espesa y aireada. Agregá la esencia de vainilla.

Incorporá la harina tamizada en varias tandas, con movimientos envolventes. Este paso ayuda a conservar el aire incorporado durante el batido y permite obtener un bizcochuelo esponjoso.

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2. Horneá el bizcochuelo y dejalo enfriar

Volcá la preparación en un molde enmantecado y enharinado. Horneá durante aproximadamente 30 a 35 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo salga limpio al pinchar el centro.

Dejalo reposar unos minutos antes de desmoldarlo y esperá a que se enfríe por completo. Si lo cortás cuando todavía está tibio, puede romperse durante el armado.

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3. Batí la crema chantilly

Colocá la crema de leche bien fría en un recipiente y comenzá a batir. Cuando empiece a tomar consistencia, agregá el azúcar impalpable y continuá hasta formar picos firmes.

No la batas de más: si se vuelve granulosa o empieza a separarse, habrá perdido parte de su textura cremosa. Reservala en la heladera mientras preparás el resto de los ingredientes.

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4. Prepará los duraznos y el merengue

Escurrí los duraznos y reservá el almíbar. Cortá la fruta en cubitos pequeños para que se distribuya de manera uniforme entre las capas.

Desmenuzá los merengues secos en trozos irregulares, sin convertirlos en polvo. Los pedacitos más grandes aportan un contraste crocante que se distingue de la suavidad del bizcochuelo y la crema.

Torta chajá: receta y paso a paso de este clásico uruguayo

5. Cortá el bizcochuelo y rellená las capas

Cortá el bizcochuelo frío horizontalmente en dos o tres discos, según su altura. Colocá la primera capa sobre una fuente y humedecela ligeramente con el almíbar reservado.

Extendé una parte de la crema, distribuí los duraznos y agregá algunos trozos de merengue. Repetí el procedimiento con las capas restantes, sin presionar demasiado para conservar el volumen.

Chajá
– Mascarpone Postres

6. Cubrí y decorá la torta

Usá el resto de la crema para cubrir la superficie y los laterales. Distribuí merengue desmenuzado por toda la torta y decorá la parte superior con algunos trozos o gajos de durazno.

Trabajá con la crema fría y una espátula para lograr una cobertura pareja. La terminación puede quedar irregular: el aspecto del merengue es parte del encanto de este postre.

Slice of traditional Chaja cake with peach, meringue, and cream on a golden base.

7. Llevá a la heladera antes de servir

Refrigerá la torta durante unas 2 a 4 horas para que las capas se asienten y resulte más fácil cortarla. Mantenela tapada y refrigerada hasta el momento de servir.

Si preferís que el merengue conserve una textura más crocante, reservá una parte para agregarla cerca del momento de llevar la torta a la mesa. La humedad de la crema y la fruta lo ablanda con el paso del tiempo.

¿Cuál es el secreto para que la torta Chajá quede liviana y no empalagosa?

El primer cuidado está en la cantidad de almíbar. El bizcochuelo debe quedar húmedo, pero no empapado, porque la crema y los duraznos también aportan líquido. Si te excedés, las capas pueden perder firmeza y la torta resultar demasiado pesada.

También conviene escurrir bien los duraznos y repartirlos de manera pareja. Si los trozos son demasiado grandes, cuesta cortar porciones prolijas; si triturás el merengue hasta convertirlo en polvo, se pierde parte del contraste de texturas.

La temperatura de los ingredientes también influye. La crema debe estar bien fría para montarse correctamente y el bizcochuelo tiene que haberse enfriado antes de cortarlo. Estos cuidados ayudan a que el relleno mantenga su estructura y las capas no se desarmen.

Como lleva crema y fruta, la torta debe conservarse en la heladera y permanecer fuera de ella solamente el tiempo necesario para servirla. En días calurosos, evitá dejarla durante períodos prolongados a temperatura ambiente.

La torta Chajá nació en Paysandú, Uruguay, en 1927. Su creador fue Orlando Castellano, vinculado a la Confitería Las Familias. Con el tiempo, el postre se convirtió en uno de los clásicos de la repostería uruguaya y llegó también a las mesas argentinas.

Aunque existen distintas versiones caseras, la combinación de bizcochuelo, crema, duraznos y merengue sigue siendo la que define su identidad. La clave para prepararla está en lograr que el bizcochuelo quede húmedo sin deshacerse y que el merengue aporte textura sin que la torta resulte demasiado dulce.

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