Tras el audio que conmovió a todos, Loli Bigio habló por primera vez y puso en palabras el alivio después del golpe.

Fue un segundo. Un malestar inesperado después de jugar al paddle y, de golpe, todo se volvió urgencia. David Kavlin estuvo al borde de la muerte y su historia sacudió al mundo del espectáculo por la crudeza del relato y la rapidez con la que se desencadenó todo.
La primera voz que se escuchó fue la de él. Un mensaje de audio difundido al aire, dicho en primera persona, sin vueltas ni adornos: llegó a la clínica sin signos vitales, lo reanimaron en la ambulancia y después en la guardia cardiológica. Recién entonces, tras colocarle un stent, los médicos lograron salvarle la vida. Ese testimonio dejó un silencio pesado en el estudio y también afuera, donde muchos recién tomaban dimensión de lo que había pasado.
Horas después, habló su esposa. Loli Bigio rompió el silencio con un audio que se escuchó en Infama, mientras el móvil del programa esperaba en la puerta de la clínica. Su tono fue calmo, pero cargado de una certeza difícil de asimilar: “Fue de un minuto para el otro”.
Lo que dijeron los médicos
Loli explicó que el episodio fue repentino, aunque tenía un trasfondo médico previo. Kavlin arrastraba obstrucciones severas en las arterias: una estaba tapada en un 99,9% y otra en un 70%. “No fue algo que se podía prevenir”, aclaró. Según le explicaron los médicos, incluso con estudios de rutina no se habría detectado a tiempo.
Había mucho calor ese día, pero ese factor quedó descartado. El problema era más profundo y silencioso. Por eso el shock fue doble: por la gravedad y por lo inesperado.
Hoy, David Kavlin permanece estable y a la espera de una angioplastia para destapar la arteria restante comprometida. El riesgo inmediato pasó, pero el proceso recién empieza.
Mientras tanto, el acompañamiento familiar se volvió central. Loli está ahí, firme, recordando sin buscar protagonismo que la vida puede girar en segundos. Y que, a veces, volver no es un milagro ruidoso, sino un alivio que se respira bajito, día por día.








