Valentín Yankelevich: la frase sobre Romina Yan que refleja el dolor que atravesó durante su infancia

El hijo de la actriz tenía siete años cuando murió su mamá. Años después, contó cómo logró salir de una etapa marcada por el maltrato y el papel fundamental que tuvo su abuelo Gustavo en su vida.

Valentín Yankelevich: la frase sobre Romina Yan que refleja el dolor que atravesó durante su infancia

Valentín Yankelevich tenía siete años cuando murió Romina Yan y todavía era un chico cuando tuvo que enfrentar una realidad familiar que, según relató, estuvo marcada por la violencia física y psicológica. Años después, decidió contar lo que vivió y explicar cómo ese período cambió su manera de entender el dolor, los vínculos y la posibilidad de volver a empezar.

En su testimonio, el hijo de la actriz recordó que hubo un momento en el que llegó a pensar que no quería seguir viviendo. También habló de la intervención de su abuelo, Gustavo Yankelevich, quien terminó haciéndose cargo de él y de sus hermanos después de un proceso judicial.

Su relato permite conocer no solo lo que ocurrió durante aquellos años, sino también cómo describe hoy su presente y qué lo llevó a compartir una historia que había mantenido en silencio durante tanto tiempo.

El papel de Gustavo Yankelevich en la vida de sus nietos

Uno de los momentos decisivos llegó durante los almuerzos que Gustavo Yankelevich compartía semanalmente con cada uno de sus nietos. En esos encuentros, Valentín y sus hermanos pudieron expresar que no querían seguir viviendo en su casa y pedir ayuda.

Después de declarar en un proceso judicial que se extendió durante varios años, la Justicia le otorgó a Gustavo la tenencia definitiva de los chicos. Para Valentín, ese cambio significó dejar atrás una convivencia que describió como una etapa de miedo constante.

Al recordar lo que hizo su abuelo, destacó el esfuerzo que implicó para él asumir una responsabilidad diferente a la que tenía como familiar. Gustavo tenía 65 años cuando debió reorganizar su vida para criarlos.

Valentín lo expresó con una frase que resume el lugar que ocupa en su historia: dijo que su abuelo tuvo que volver a ser padre cuando, por su edad, le correspondía ser abuelo.

El automovilismo y una nueva etapa para Valentín Yankelevich

Con el paso de los años, Valentín también volvió a acercarse a una pasión que había quedado relegada: las carreras de autos. Según contó, fue su abuelo quien le preguntó si quería volver a correr cuando él creía que ya era demasiado grande para intentarlo.

La propuesta abrió una nueva etapa. Valentín retomó el automovilismo y encontró en las competencias un espacio propio, ligado a un sueño que había tenido desde chico.

También habló del vínculo que mantiene con el recuerdo de su mamá. Contó que, cuando la gente se acerca a saludarlo en las carreras, siente que Romina está presente de alguna manera y que lo acompaña.

Al explicar por qué decidió hacer público su testimonio, señaló que quería ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares. Su mensaje estuvo dirigido especialmente a los chicos que necesitan pedir ayuda y no encuentran una respuesta inmediata: insistió en que deben seguir buscando a alguien que los escuche.

Al mirar su recorrido, Valentín destacó que hoy tiene amigos, una pareja y proyectos que lo hacen feliz. Y eligió una frase para describir cuánto cambió su vida: «Ya con tener ganas de vivir, ya es una victoria».

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