Florencia Bertotti y Federico Amador llevan más de 15 años juntos y eligieron una forma particular de representar su compromiso

La pareja se conoció mientras grababa Niní, formó una familia ensamblada y habló varias veces de casamiento. Sin embargo, la boda nunca se concretó y ambos encontraron otros símbolos para representar el vínculo.

Florencia Bertotti y Federico Amador llevan más de 15 años juntos y eligieron una forma particular de representar su compromiso

Florencia Bertotti y Federico Amador llevan más de 15 años juntos, una relación que comenzó durante las grabaciones de Niní y que con el tiempo se transformó en un proyecto de vida compartido. Aunque el casamiento apareció varias veces entre sus planes, ambos decidieron construir el compromiso de otra manera.

La pareja se conoció en 2010, cuando los dos atravesaban relaciones anteriores y ya tenían hijos. Bertotti era mamá de Romeo, mientras que Amador ya tenía a Vito y Ciro. Con los años, los chicos también pasaron a formar parte de una familia ensamblada.

Ese recorrido quedó registrado en distintos momentos de la vida pública de la pareja, que mantuvo una relación relativamente alejada de la exposición permanente. Uno de los aspectos más particulares de su historia apareció precisamente alrededor de la decisión de no convertir el casamiento en el centro del vínculo.

Los tatuajes con los que Florencia Bertotti y Federico Amador simbolizaron su relación

Aunque ambos hablaron en distintas oportunidades sobre la posibilidad de pasar por el registro civil, finalmente la boda nunca se concretó. Bertotti explicó que su compromiso con Amador no dependía de un papel y que, si bien una fiesta podía resultarle atractiva, sentía que entre ellos ya existía un compromiso emocional y espiritual.

En lugar de un anillo tradicional, la pareja incorporó símbolos permanentes. Amador fue el primero en tatuarse el nombre de Florencia en el pecho, cerca del corazón. Tiempo después, ella tomó la misma decisión y también llevó el nombre de su pareja en la piel.

A eso se suma otro detalle: ambos tienen tatuado un símbolo de infinito en uno de sus dedos. De esa manera, el tatuaje terminó funcionando como una representación propia del compromiso que habían construido durante años.

La relación también estuvo atravesada por la construcción de una familia ensamblada. En una entrevista con LA NACION, Bertotti explicó que no consideraba a sus hijos y los de Amador simplemente como integrantes de un “ensamble”, sino como una familia, y contó que los tres chicos habían desarrollado un vínculo de hermanos.

Una pareja que también eligió mantenerse lejos de la exposición permanente

La decisión de mantener cierta distancia de los circuitos mediáticos también forma parte de la historia de Bertotti y Amador. El actor explicó años atrás que no se trataba de una estrategia para ocultarse, sino de una elección vinculada con la vida cotidiana que querían llevar.

Esa forma de vivir la relación convivió con algunos momentos compartidos públicamente. En 2025, por ejemplo, celebraron un nuevo aniversario durante una escapada al Caribe colombiano. Bertotti publicó imágenes del viaje y acompañó una de ellas con el mensaje: “Qué linda es la vida con vos”.

Durante 2026 también mostraron aspectos de su vida familiar, entre ellos la renovación de su casa. Y en agosto, Bertotti compartió parte de los ensayos de su espectáculo, donde protagonizó junto a Amador un intercambio distendido mientras practicaban una coreografía.

Más de 15 años después de aquel encuentro en Niní, la historia de Bertotti y Amador quedó marcada por decisiones que fueron mucho más allá de una boda: una familia ensamblada, proyectos compartidos, una vida con menor exposición y símbolos tatuados que eligieron como representación de su compromiso.

Scroll al inicio