Gabriel Corrado y Constanza Feraud: se conocieron en un supermercado y su primera casa no tenía heladera

El actor recordó cómo comenzó su relación en 1986, cuando todavía hacía teatro, y contó que fue Constanza quien tomó la iniciativa. Después llegaron una separación de dos meses, la convivencia, el casamiento y una crisis que los llevó a hacer terapia de pareja.

Gabriel Corrado y Constanza Feraud: se conocieron en un supermercado y su primera casa no tenía heladera

Gabriel Corrado y Constanza Feraud construyeron una relación de casi cuatro décadas que comenzó mucho antes de que el actor se convirtiera en uno de los galanes de las telenovelas. El primer encuentro ocurrió en un supermercado y, según recordó Corrado, hubo una conexión inmediata.

Pero el comienzo tuvo una particularidad que no suele ocupar el centro de la historia: Constanza fue quien dio el primer paso. Después de conseguir el teléfono fijo de Corrado, lo llamó y lo invitó a una fiesta de disfraces, donde tuvieron su primera cita y su primer beso.

Ese recuerdo del inicio de la pareja también fue contado por Corrado en imágenes, junto con otros detalles de los primeros años de la relación.

De una fiesta de disfraces a una convivencia sin heladera

Para aquella primera cita, Constanza eligió un disfraz de Catwoman, mientras que Corrado fue vestido de espadachín. Poco después, la relación atravesó una separación de dos meses: el actor tenía previsto viajar con un amigo por Nueva York, Europa e Israel y el viaje no podía cancelarse.

En plena década del 80, mantenerse comunicados requería bastante más esfuerzo que enviar un mensaje. Corrado contó que le mandaba postales y utilizaba teléfonos públicos para hablar con Constanza.

Una de esas comunicaciones ocurrió en Madrid. Mientras estaba en una plaza donde se presentaba Joan Manuel Serrat, comenzó a sonar “Penélope”, una canción especial para ambos. Corrado decidió llamar a Constanza para que pudiera escucharla desde Argentina y tuvo que introducir monedas constantemente en la cabina para evitar que la comunicación se cortara.

Cuando regresó al país, el actor fue seleccionado para Quiero morir mañana, uno de sus primeros trabajos importantes en televisión. En ese período, la pareja decidió dar otro paso: irse a vivir juntos.

La convivencia comenzó en 1987 y tuvo una particularidad difícil de imaginar hoy: el departamento no tenía heladera. Durante el invierno, según contó Corrado, dejaban la leche y la manteca en el balcón para conservarlas con el frío.

La decisión de independizarse también implicaba conseguir sus propias cosas sin depender económicamente de sus familias. Mientras Corrado comenzaba a crecer profesionalmente, Constanza lo ayudaba a estudiar los libretos y acompañaba el ritmo de trabajo de las telenovelas.

Dos años después, en 1989, se casaron en una chacra ubicada en las afueras de Buenos Aires. Un amigo franciscano ofició la ceremonia y la pareja tuvo que conseguir las autorizaciones correspondientes para realizarla allí.

La crisis matrimonial que los llevó a hacer terapia

La historia de Corrado y Feraud tampoco estuvo exenta de dificultades. El actor reconoció públicamente que atravesaron una crisis matrimonial y que recurrieron a terapia de pareja.

Según explicó, la experiencia les hizo bien y también encontraron herramientas para atravesar aquella etapa, entre ellas cambiar de lugar, viajar y romper con la rutina.

Corrado habló además de cuestiones mucho más cotidianas de la convivencia. Entre sus propios defectos mencionó su desorden con la ropa y explicó que pequeñas diferencias pueden acumularse hasta convertirse en conflictos mayores.

Con los años llegaron sus tres hijos: Lucas, Lucía y Clara. Los tres terminaron instalándose en el exterior: Lucas vive en Ámsterdam, Lucía en Hamburgo y Clara en Nueva York, de acuerdo con lo contado por el actor en una entrevista reciente con La Nación.

La salida de los hijos del hogar abrió una etapa diferente para la pareja. Corrado contó que junto a Constanza aprovecharon ese cambio para volver a encontrarse como dos, con viajes, salidas, teatro, cine y muestras de arte.

El actor definió ese período como un “renacimiento” de la pareja y sostuvo que no existe un manual único para atravesar un matrimonio.

La historia que comenzó con un encuentro casual en un supermercado terminó atravesando convivencia, dificultades económicas en los primeros años, una carrera televisiva en crecimiento, tres hijos, una crisis matrimonial y una nueva etapa de pareja. Y Constanza estuvo presente desde aquella época en la que Corrado todavía estaba construyendo el camino profesional que después lo convertiría en una figura reconocida de la televisión argentina.

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