Entre risas incómodas y silencios largos, Pilar Smith volvió sobre un encuentro que no salió como imaginaba. Lo hizo sin escándalo, pero con una sinceridad que sorprendió a muchos.

Pilar Smith habló del tema durante una charla distendida en el streaming de Ángel de Brito en Bondi. Venía de semanas movidas: su salida de APTRA, unas vacaciones en Cariló y la necesidad de poner en palabras situaciones que había dejado atrás. Entre anécdotas, apareció el recuerdo de aquella noche en la casa de Pablo Duggan.
Smith contó que el interés inicial existió. “Me conquistó con su intelecto”, dijo, marcando que no todo fue superficial. Sin embargo, aclaró rápido un límite: “No llegamos a la cama”. Ese dato, lejos de cerrar la historia, abrió la puerta a los detalles que explicarían por qué el affaire no prosperó.
Una expectativa que se desarmó
La invitación fue simple: cenar en la casa de Duggan después de la jornada laboral. Ella llegó con hambre y con la idea de compartir algo preparado. La escena fue otra. Él estaba en el sillón, haciendo zapping. No había comida lista y la solución fue improvisada: una sopa instantánea que Smith terminó haciéndose sola. “Triste lo mío”, resumió, sin dramatizar pero dejando claro el clima.
Después vinieron pedidos que la descolocaron: masajes en los pies, tender la cama, gestos que no iban en la misma sintonía. Siguieron chapando, sí, pero el cansancio de él llegó rápido. El cierre fue tan abrupto como incómodo: un radio taxi y la despedida.
Hoy, Pilar Smith está en pareja y habla del episodio con distancia. No hay reproches grandilocuentes ni pases de factura. Solo la incomodidad de una noche que prometía más y terminó antes de tiempo. A veces, alcanza con contar lo que pasó para entender por qué ciertas historias no siguen.








