La carne que los argentinos siguen comprando, pero cada vez comparten más con el pollo y el cerdo

Durante años, la carne vacuna ocupó un lugar central en la mesa argentina. Los datos oficiales muestran que esa costumbre no desapareció, pero sí cambió: el pollo y el cerdo ganaron participación y hoy forman parte de una canasta de carnes más diversificada.

La carne que los argentinos siguen comprando, pero cada vez comparten más con el pollo y el cerdo

Durante mucho tiempo, comprar carne vacuna fue una costumbre muy instalada en los hogares argentinos. Sin embargo, los datos oficiales de los últimos años muestran una transformación en la forma de consumir carnes.

La carne vacuna no dejó de ser una elección habitual. De hecho, su consumo per cápita aumentó en 2025. Lo que cambió es que el pollo y el cerdo también ganaron espacio y, en conjunto, explican buena parte de la diversificación de la mesa argentina.

El pollo es la carne que más terreno ganó en las últimas dos décadas

Entre las distintas alternativas, el pollo es el que muestra uno de los cambios más marcados en el largo plazo.

Un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca señala que el consumo de carne aviar pasó de 21,6 kilos por habitante en 2004 a 44,8 kilos en 2024. Eso representa un aumento del 107,9% y elevó su participación dentro de la canasta de carnes del 23,9% al 41,9%.

El mismo informe identifica al pollo como el principal sustituto de la carne vacuna y señala que la evolución estuvo explicada fundamentalmente por una mejora de los precios relativos, además de cambios en los hábitos de consumo.

Eso permite entender mejor qué ocurrió con una costumbre muy arraigada: no se trata simplemente de que la carne vacuna haya sido abandonada, sino de que otras carnes comenzaron a ocupar una parte mayor de las compras.

El cerdo también ganó espacio en la mesa argentina

La carne de cerdo muestra otra tendencia clara.

Durante 2025, el consumo interno alcanzó un récord de 18,9 kilos por habitante al año, un 8,7% más que el año anterior, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El organismo destacó además la incorporación de distintos cortes y su presencia como alternativa dentro del menú argentino.

La evolución también puede observarse en un período más amplio. Un informe oficial difundido en septiembre de 2025 indicó que el consumo de carne porcina había pasado de 10 kilos a 17,95 kilos por habitante por año durante la última década.

El crecimiento no quedó limitado a 2025. Durante el primer trimestre de 2026, la producción porcina aumentó 15,7% interanual y el consumo se ubicó por encima de los 19 kilos por habitante al año, de acuerdo con datos oficiales.

¿La carne vacuna está siendo reemplazada?

La respuesta necesita una precisión importante.

La carne vacuna sigue teniendo un peso muy importante en el consumo argentino. En 2025, su consumo per cápita pasó de 48,49 a 49,92 kilos, un aumento del 2,94% respecto de 2024.

En el mismo período también aumentaron las otras dos categorías principales:

  • Carne vacuna: 49,92 kilos por habitante.
  • Carne aviar: 47,68 kilos.
  • Carne porcina: 18,89 kilos.

En total, el consumo de estas carnes pasó de 112,16 kilos por habitante en 2024 a 116,4 kilos en 2025, un incremento del 3,85%.

Por eso, los números no muestran una desaparición de la carne vacuna. Muestran algo diferente: los argentinos están consumiendo una combinación cada vez más amplia de carnes.

El precio fue uno de los factores detrás del cambio

El precio relativo aparece como uno de los principales elementos para explicar el avance del pollo.

El informe oficial sobre la cadena aviar vincula el fuerte crecimiento del consumo con los precios competitivos frente a otras carnes, mientras que también menciona modificaciones en los hábitos alimentarios.

En el caso del cerdo, la Secretaría de Agricultura también destaca factores como el costo, la variedad de cortes y la versatilidad para incorporarlo a diferentes comidas.

Así, la decisión de compra puede estar atravesada por más de una cuestión: cuánto cuesta cada opción, qué cortes están disponibles y qué lugar ocupa cada carne dentro de los hábitos de cada hogar.

Una costumbre que cambió sin desaparecer

Los números permiten sacar una conclusión más precisa que hablar de un reemplazo total.

La carne vacuna continúa siendo una de las principales carnes consumidas en Argentina, pero ya no concentra por sí sola la misma participación que históricamente tuvo dentro de la canasta.

El pollo avanzó con fuerza durante las últimas dos décadas y el cerdo también aumentó su presencia. En 2025, además, las tres categorías registraron crecimiento, según los datos oficiales.

El cambio, entonces, está en la composición de la compra: una costumbre tradicional convive cada vez más con otras alternativas.

Y los datos más recientes muestran que esa diversificación no fue una moda pasajera: continúa observándose en el consumo de pollo y cerdo y, al mismo tiempo, la carne vacuna mantiene un nivel elevado de presencia en la mesa argentina.

Fuentes oficiales

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