Mirtha Legrand y una tristeza silenciosa ante la decisión de Juana Viale

La conductora cerró el año con entusiasmo, pero una frase inesperada volvió incierto su verano y abrió una incomodidad que en su entorno conocen bien.

Mirtha Legrand y una tristeza silenciosa ante la decisión de Juana Viale

El gesto fue mínimo, casi imperceptible, pero alcanzó para encender las alarmas. Mirtha Legrand terminó de grabar su último programa del año de La noche de Mirtha con la energía intacta y la ilusión puesta en volver a Mar del Plata, un lugar que siempre definió como su refugio. Sin embargo, detrás de ese cierre prolijo, empezó a circular una versión que la incomodó más de lo esperado.

Según se comentó en las últimas horas, la temporada de verano podría no concretarse. No por falta de ganas de Mirtha, sino por una decisión ajena que desacomodó todo el esquema. La frase que cambió el escenario llegó desde Juana Viale, y fue directa: no estaría disponible para grabar durante febrero.

Quien puso el tema sobre la mesa fue Santiago Sposato, al aire de A la tarde. Allí explicó que el canal tenía previsto trasladar la producción a Mar del Plata en enero, pero que el proyecto dependía de un “combo” difícil de dividir.

“Tenían todo arreglado para arrancar a grabar en Mar del Plata, pero Juana dijo que no estaba”, contó el periodista. Y agregó el dato clave: el paquete incluye también Almorzando con Juana. Por una cuestión presupuestaria, serían los dos programas o ninguno.

El problema es práctico y humano al mismo tiempo. Mirtha no puede grabar dos envíos por día, y al canal no le cierra sostener solo los sábados con ella. Buscar un reemplazo tampoco parece una opción sencilla. En ese ida y vuelta de números y decisiones, la que queda en el medio es la Chiqui.

Sposato lo dijo sin rodeos: “Toda la familia sabe que necesita trabajar porque le hace bien”. No es una frase menor. Para Mirtha, estar en pantalla no es solo un trabajo, es una forma de sentirse activa, vigente, acompañada.

Por ahora, no hay confirmaciones oficiales. Solo una tensión que se siente en el aire y una certeza que se repite en voz baja: si no hay temporada, para Mirtha no será un verano más. Será uno distinto, y un poco más triste.

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