Christian Petersen: se despertó, lloró y sonrió tras días críticos

A nueve días de su internación, el chef mostró señales claras de mejoría. Su familia habló del alivio que empezó a asomar, sin bajar la cautela.

Christian Petersen: se despertó, lloró y sonrió tras días críticos

Christian Petersen abrió los ojos. Lloró. Sonrió. Ese gesto mínimo, humano, fue suficiente para cambiar el clima alrededor de su estado de salud, que hasta hace poco estaba envuelto en una preocupación profunda. El chef continúa internado en San Martín de los Andes, pero en las últimas horas apareció una palabra que parecía lejana: alivio.

La descompensación ocurrió el 12 de diciembre, en la base del volcán Lanín. Fue un episodio inesperado, de esos que descolocan incluso a los más cercanos. Durante días, el cuadro se manejó con hermetismo y la información llegó tarde, cargada de gravedad: “falla multiorgánica”. Ese parte médico encendió todas las alarmas y dejó a seguidores y colegas en vilo.

El silencio posterior no ayudó. Sin comunicados oficiales, la incertidumbre creció y el tema quedó a merced de versiones cruzadas. Recién el sábado 20 empezó a sentirse un cambio. El periodista Juan Etchegoyen contó que había hablado con el entorno laboral de Petersen y llevó una señal concreta: “La salud de Christian Petersen evoluciona. Buenas noticias”.

Gestos que dicen más que mil partes médicos

Después llegaron los detalles que marcaron el punto de inflexión. “Mejora de a poco. En las últimas horas se despertó, lloró y también sonrió. Fue desentubado”, precisó Etchegoyen. No fueron datos técnicos, sino gestos. Reacciones simples que, en este contexto, pesan más que cualquier cifra.

Desde la familia, igual, eligen la cautela. Petersen sigue internado y bajo observación, acompañado por su círculo íntimo. Cada avance se mira de cerca, sin apurar conclusiones. El camino es lento y exige paciencia.

El enojo silencioso del entorno

Hay, además, un malestar que quedó expuesto. Según contó el periodista, la familia está muy enojada por cómo se trató el tema en algunos espacios mediáticos. “Textual que me dicen: ‘Lo dieron un poco más por muerto’”, relató. Una frase dura, que explica por qué el hermetismo fue también una forma de protección.

Hoy, el escenario es otro. No hay festejos ni triunfalismos, pero sí señales que cambian el tono. En medio de días difíciles, un despertar, una lágrima y una sonrisa alcanzaron para devolver algo de calma.

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