Leticia Brédice y una frase que dejó a Mirtha en silencio

La actriz habló de una etapa difícil de su vida y dijo algo que incomodó y conmovió a la mesa. No hubo golpes bajos ni exageraciones: solo una verdad dicha a tiempo.

Leticia Brédice y una frase que dejó a Mirtha en silencio

La mesa estaba en marcha y el clima era el habitual. Conversaciones, risas, anécdotas. Hasta que Leticia Brédice bajó el tono, miró a Mirtha Legrand y soltó una frase que cambió todo: “Agradezco estar viva. Es un milagro”. No hubo remate ni pausa teatral. La frase quedó suspendida unos segundos y el silencio hizo el resto.

Fue durante la última emisión de La Noche de Mirtha, cuando Brédice se animó a volver sobre una etapa compleja de su vida. Sin rodeos, recordó el consumo de anfetaminas y el impacto que tuvo en su cuerpo y, sobre todo, en su mundo emocional. Lo contó con una calma que no buscaba shockear, pero que terminó generando una incomodidad genuina en la mesa.

“Había actrices muy importantes que te decían ‘no tomes anfetaminas porque eso no se dice’”, recordó. Habló de la vergüenza instalada, del silencio impuesto y del daño que eso le provocó. “A mí me hizo un daño emocional impresionante. Por eso lo corté”, explicó, con una claridad que evitó el golpe bajo.

Una decisión que llegó a tiempo

Brédice fue más allá y puso en palabras algo que muchas veces queda naturalizado: la presión por un cuerpo extremo. “Naturalizar que el cuerpo sea delgadísimo es perjudicial para la emoción, los nervios, la concentración”, dijo. No como consigna, sino como balance personal. Contó que nunca volvió a consumir y que, con el paso del tiempo, entendió lo cerca que había estado de un límite peligroso.

“Te daba una concentración que después se te va. Nunca más tomé. Básicamente no me morí”, resumió, sin dramatizar. La reacción de Mirtha, atenta y respetuosa, acompañó el momento. También Laura Novoa y Patricia Sosa destacaron la fortaleza de haber podido frenar a tiempo.

La charla no cerró con moralejas ni consignas. Quedó, más bien, como una reflexión compartida. A veces, decir una verdad incómoda en voz alta no busca aplausos. Solo necesita ser escuchada.

Scroll al inicio