La expresidenta fue trasladada al Sanatorio Otamendi tras un dolor abdominal que encendió alertas en su entorno.

La tarde del sábado no fue una más en el departamento de Constitución donde Cristina Kirchner cumple arresto domiciliario. Un dolor abdominal intenso obligó a activar un protocolo médico que terminó con su traslado al Sanatorio Otamendi, previa autorización judicial. La escena, según relataron fuentes cercanas, fue sobria y rápida: médicos que llegan, una evaluación breve y la decisión de profundizar los estudios.
El primer dato que trascendió fue claro y medido. “Al presentar una dolencia abdominal, médicos concurrieron a su domicilio y, tras una evaluación de rigor, definieron que era necesaria una evaluación más exhaustiva”, indicaron desde su entorno. No hubo dramatismos públicos ni mensajes altisonantes. Solo la confirmación de que la exmandataria permanecería internada para una batería de estudios y que cualquier novedad se informaría mediante partes médicos oficiales.
Un traslado con autorización judicial
Cristina Kirchner se encontraba en su vivienda de la calle San José al momento del episodio. Allí cumple la condena a seis años en la causa Vialidad, con tobillera electrónica y un régimen de visitas restringido. Tras la evaluación inicial en el departamento, se solicitó la autorización correspondiente y se concretó el traslado al sanatorio, el mismo centro que la atiende desde hace años.
Otamendi no es un lugar ajeno para ella. En 2021 fue intervenida allí con una histerectomía y, en el pasado, recibió atención por divertículos. Ese antecedente médico fue recordado con cautela por quienes siguen de cerca su estado de salud, aunque sin establecer vínculos ni conclusiones apresuradas.
En paralelo, el contexto judicial sigue su curso. Esta misma semana, la Justicia había habilitado a la expresidenta a permanecer hasta dos horas en la terraza del edificio, un permiso reciente que marcó un pequeño cambio en su rutina diaria.
Por ahora, el foco está puesto en la evolución clínica y en los resultados de los estudios. El resto, al menos por estas horas, queda en pausa. La información avanza con cuentagotas y el clima es de atención, sin estridencias, a la espera de un parte médico que aporte algo de alivio.








