El chef continúa internado en terapia intensiva y su estado genera inquietud en su familia y allegados. Las próximas horas son clave.

La preocupación crece con el paso de las horas. La salud de Christian Petersen se agravó y el clima en su entorno es de máxima cautela. El reconocido chef permanece internado en terapia intensiva, con un cuadro que los médicos siguen minuto a minuto y que mantiene en vilo a su familia.
Todo comenzó tras una descompensación cardíaca que sufrió mientras realizaba una excursión en el volcán Lanín. En pleno ascenso, Petersen empezó a sentirse mal y su estado se deterioró rápidamente. El gesto de alerta de un guía fue determinante: al notar que no estaba en condiciones físicas de continuar, pidió asistencia de inmediato. A partir de ahí, la situación pasó a ser crítica.
Según se informó en Puro Show, el chef presentó un brote acompañado de fibrilación auricular, una arritmia que provoca un ritmo irregular y acelerado del corazón. El episodio encendió todas las alarmas y derivó en un operativo de rescate urgente.
Un cuadro delicado que genera inquietud
Petersen fue descendido de la montaña, sedado y trasladado al hospital de Junín de los Andes. Desde entonces, permanece internado en terapia intensiva. Lo que más inquieta a su entorno es que, por el momento, no puede ser derivado a Buenos Aires debido a la fragilidad de su estado.
Nancy Duré explicó que el chef continúa en el hospital Ramón Carrillo y que los médicos consideran riesgoso cualquier traslado. “Está muy delicado”, afirmó, una frase que resume el momento que atraviesan sus familiares y personas cercanas.
En ese contexto, surgió además un dato que sumó tensión. Según se mencionó en El Trece, los estudios toxicológicos realizados habrían dado resultados positivos, aunque esa información aún no fue confirmada oficialmente por fuentes médicas. La falta de precisiones refuerza la cautela y el silencio alrededor del caso.
Mientras tanto, la familia de Christian Petersen atraviesa horas de angustia y espera. Cada parte médico se recibe con atención extrema, con la esperanza de que aparezca una señal favorable en medio de un cuadro que sigue siendo delicado y preocupante.








