Zaira Nara preocupó al ser internada tras volver de Europa

La modelo compartió imágenes desde la clínica y habló de un malestar intenso que la obligó a frenar de golpe. El susto fue grande, pero dejó un mensaje de alivio.

Zaira Nara preocupó al ser internada tras volver de Europa

Zaira Nara volvió al país y no llegó a desarmar la valija. El cuerpo le pasó factura antes. En las últimas horas, la modelo encendió la alarma al mostrarse internada, acostada en una cama de hospital, con un gesto cansado y sin vueltas para explicar lo que estaba pasando.

El malestar había empezado durante un viaje corto por Europa. Fueron apenas cuatro días, pero tres de ellos los atravesó sintiéndose mal. Dolor, incomodidad y una sensación que no cedía la llevaron a pedir ayuda médica apenas aterrizó en Buenos Aires. Esta vez, no hubo margen para aguantar.

Desde sus historias de Instagram, Zaira habló con sinceridad. “No sé si fue algo que comí o algún virus”, contó, todavía en observación. La frase fue simple, pero alcanzó para dimensionar el susto. La internación fue inmediata y bajo control médico, mientras su familia seguía de cerca la evolución.

Lo que más llamó la atención fue el contraste: mientras ella se mostraba desde la clínica, en la televisión aparecía su imagen en MasterChef Celebrity, donde había participado días atrás. Afuera, todo seguía igual. Adentro, el cuerpo pedía otra cosa.

“A veces el cuerpo pide parar”

Con el correr de las horas, la situación empezó a acomodarse. Ya sin dolor, Zaira llevó tranquilidad a sus seguidores y agradeció el acompañamiento. “Por suerte hoy en Buenos Aires me dejaron tranquila y sin dolor. A veces el cuerpo pide parar un poquito”, escribió, con ese tono sereno que llega después del miedo.

También hubo un agradecimiento especial para su mamá, Nora Colosimo, que se quedó al cuidado de Malaika y Viggo mientras ella atravesaba el momento más incómodo. Un detalle familiar que explica por qué el susto fue mayor.

Finalmente, Zaira confirmó que ya estaba en casa, rodeada de los suyos. El episodio quedó atrás, pero dejó una señal clara: incluso en medio de agendas llenas y viajes express, el cuerpo avisa. Y cuando lo hace, no siempre espera.

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