La conductora relató en vivo un descubrimiento inesperado sobre su cuerpo y admitió que el impacto fue más fuerte de lo que imaginaba.

Paula Chaves estaba hablando distendida, riéndose con sus compañeros, cuando de repente soltó una frase que cambió el clima. Fue después de un estornudo, casi al pasar, pero alcanzó para llamar la atención. “¡No saben lo que descubrí!”, dijo. Y ahí, sin buscarlo, abrió la puerta a una confesión tan insólita como humana.
Durante una charla en Tapados de laburo, el programa que integra en Olga, Paula contó que fue a hacerse un estudio médico de rutina. Nada grave, nada urgente. Pero la consulta terminó con una pregunta que la descolocó por completo. La médica la miró y le preguntó cuándo se había sacado las costillas. Paula, desconcertada, no entendía de qué le hablaban. “¿Qué?”, fue lo único que atinó a decir.
La explicación llegó enseguida, aunque no calmó del todo el impacto. Según le dijeron, tiene dos costillas menos que la mayoría de las personas. Un dato que desconocía por completo y que se le reveló recién ahora, a los 41 años. En el estudio se rieron, hubo bromas y comparaciones, incluso una referencia al viejo mito sobre Thalía, pero detrás del humor apareció algo más profundo.
“Yo me empecé a asustar”, reconoció sin vueltas. Contó que su cabeza empezó a ir para cualquier lado, que pensó en cómo explicarle a la médica que no se había hecho nada extraño, que no había pasado por ninguna cirugía. El miedo fue automático, casi reflejo. No por el diagnóstico en sí, sino por la sorpresa de enterarse tan tarde de algo propio.
La tranquilidad llegó después. Le explicaron que no se trata de algo grave, que no representa un problema de salud. Pero la pregunta quedó flotando. ¿Cómo puede ser que uno viva tantos años sin saber algo así de su propio cuerpo? Paula lo dijo con una mezcla de incredulidad y risa nerviosa, como quien todavía está procesando la información.
No hubo dramatismo ni golpes bajos. Solo una confesión sincera, contada en voz alta, que dejó al descubierto algo muy común: ese momento en el que el cuerpo sorprende y la cabeza tarda un poco más en acomodarse.








