Un faltazo en vivo, llamados sin respuesta y enojo puertas adentro pusieron al Chyno Agostini en el centro de la escena.

El episodio ocurrió sin aviso previo y dejó a más de uno desconcertado. El Chyno Agostini, hijo de Nazarena Vélez y Daniel Agostini, quedó envuelto en una situación incómoda luego de no presentarse a un programa de televisión que salía en vivo, pese a haber confirmado su participación. El detalle que más ruido generó no fue solo la ausencia, sino el silencio posterior.
Según trascendió en las últimas horas, el joven cantante había asumido un compromiso laboral vinculado a su carrera musical. Todo estaba listo para su salida al aire, pero nunca llegó. Con el programa ya en marcha, la producción intentó contactarlo en reiteradas oportunidades. No hubo respuesta. El teléfono, directamente, dejó de sonar.
La información fue dada a conocer por el periodista Fede Flowers, quien relató la secuencia a través de sus redes. “Me cuentan de primera fuente que el Chino Agostini (y su banda) dejó plantada a toda una producción la semana pasada”, escribió. La frase, seca y directa, expuso el malestar que se vivió detrás de cámaras.

Un silencio que generó enojo
Lo que más molestó no fue solo el faltazo, sino la falta de explicaciones. De acuerdo a lo contado, el programa iba en vivo cuando se confirmó que el artista no llegaría. Los llamados se repitieron, pero nadie atendió. “Apagó el celular”, aseguró Flowers, marcando el punto que terminó de tensar el clima.

La situación tomó mayor repercusión por el contexto familiar. Nazarena Vélez atraviesa días de mucho movimiento personal y profesional, preparándose para dejar momentáneamente su lugar en LAM por compromisos teatrales en Villa Carlos Paz. En medio de ese proceso, el episodio de su hijo terminó salpicándola de manera indirecta.
Por ahora, el Chyno Agostini no dio su versión ni explicó qué ocurrió. El silencio sigue siendo parte de la historia y alimenta las preguntas. En el mundo del espectáculo, donde los compromisos se miden al minuto, una ausencia sin aviso no pasa desapercibida. Y esta vez, la tensión quedó expuesta en pleno vivo.








